Los trastornos de salud mental afectan a 1 de cada 4 jóvenes de entre 15 y 29 años, y entre un 5% y un 15% de los niños y adolescentes necesitan apoyo especializado. Contar con espacios terapéuticos adecuados mejora la calidad y el alcance de las intervenciones y facilita el desarrollo emocional, social y funcional de los más jóvenes.


